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Titulares de los Estudiantes

Jesús de la Oración en el Huerto

Autor: José Martínez Puertas, en 1945.
Material: Madera de pino de Flandes.
Pasaje evangélico: “Luego salió, y según acostumbraba se dirigió al monte de los olivos. Le acompañaban también los discípulos. Luego que llegó al lugar les dijo: “Orad para que no caigáis en la tentación”. Después se arrancó de ellos a distancia como de un tiro de piedra, y puesto de rodillas, oraba. Diciendo: “Padre, si es tu agrado retírame este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Entonces se le apareció un ángel del cielo que le confortaba. Y entrando en agonía oraba más fervientemente. Y su sudor se tornó como de gotas de sangre que caían hasta el suelo” (Lc, 22, 39-43).
Restauraciones: Adelaida Bravo Garzolini (1984). Javier Arcos Quero (1985), quien hizo nuevas cogidas para las potencias. Luis Álvarez Duarte (1997).
Análisis artístico: Representa la Agonía de Jesús en el Huerto de los Olivos, confortado por un Ángel. Jesús, arrodillado, eleva levemente la cabeza hacia arriba y al lado derecho y dirige la mirada al cielo, en la dirección señalada por Egudiel. Los ojos son de cristal y las pestañas, pintadas en la madera. La boca se halla cerrada. Los brazos aparecen alineados con el cuerpo y las manos, abiertas, en busca de consuelo para sus tormentos. La imagen, de talla completa, presenta la túnica esculpida, policromada y estofada en la misma madera. La composición, serena y austera, remite directamente el grupo escultórico que Francisco Salzillo labrara en 1752 para la murciana Cofradía de Jesús.
Figuras secundarias: Ángel Confortador, imagen de talla completa labrada también por José Martínez Puertas (1945). Ha sido restaurado en el taller de Jesús de Perceval (1955), donde reformaron sus alas; Javier Arcos Quero, quien repuso los dedos de la mano derecha en 1973 e hizo nueva cogida en la cabeza para el aro que lo exorna (1985), Bravo Garzolini (1984) y Álvarez Duarte (1997).


Nuestra Señora del Amor y de la Esperanza

Autor: Antonio Castillo Lastrucci, en 1946.
Material: Madera de pino de Flandes policromada.
Restauraciones: Javier Arcos Quero (1973), Manuel Calvo Carmona (1987) y Luis Álvarez Duarte (1989 y 1996).
Análisis artístico: Dolorosa bajo palio. La Virgen reclina la cabeza hacia la derecha y dirige la mirada al suelo. Los ojos son de cristal y las pestañas, postizas las superiores y policromadas en el párpado inferior. Lleva tres lágrimas de cristal, una en la mejilla izquierda y dos en la derecha. La nariz es recta. La boca, entreabierta, permite ver los dientes superiores tallados con el característico método de la paleta única que daba Castillo a sus Dolorosas. El cuello presenta la rigidez muscular propia del llanto. Las manos aparecen extendidas, portando un pañuelo en la derecha y un rosario en la izquierda. Las carnaciones son tostadas, como corresponde al prototipo de Virgen juvenil y castiza creado por el autor. El candelero es de base ovalada.

Fuente: LaHornacina.com
Fotografías: Guillermo Méndez

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