Tags

Titulares del Prendimiento

Nuestro Padre Jesús en su Prendimiento

Autor: Antonio Joaquín Dubé de Luque, en 1990.
Análisis artístico: El grupo escultórico representa el Prendimiento de Cristo en el Huerto de los Olivos. Jesús, de pie, se dispone a recibir el beso de Judas, a modo de señal convenida con la soldadesca para identificarlo. La imagen ladea leve-mente la cabeza hacia el lado izquierdo, sobre crispado cuello, y dirige la sorprendida mirada hacia el frente. Cabellera y barba, bífida, han sido afanosamente tratados filamento por filamento. De su frente manan finos hilos de sangre, fruto de la gran angustia padecida. Los ojos y las pestañas son pintados en la madera, presentando el iris policromado en tonos verdosos. La boca, entreabierta, permite ver la dentadura y la lengua talladas. Los brazos aparecen alineados con el cuerpo y las manos, abiertas, en actitud de entrega al traidor. La policromía es aceitunada.
Figuras secundarias: Los apóstoles Pedro (1948, del taller de Perceval y remodelado por Antonio Dubé en 1993 con el policromado de cabeza y manos y creación del resto del cuerpo), Juan (1992), Santiago el Mayor (2003), Judas Iscariote (1993), un Sayón (1991) y dos soldados romanos (1994 y 2000), también de Dubé de Luque.


Jesús Cautivo de Medinaceli

Autor
: Antonio Joaquín Dubé de Luque, en 1997.
Análisis artístico: Representación de Cristo, estante y maniatado por delante del cuerpo, en su presentación al pueblo por Pilatos. A pesar de la humillación, Jesús mantiene una actitud hierática, con la mirada baja y la cabeza en posición frontal. La corona de espinas ha sido esculpida en el mismo bloque craneal, sobre un cabello meticulosamente trabajado, al igual que la barba, en largos y sinuosos mechones. El rostro es noble y majestuoso, con los ojos y las pestañas policromados en la madera, con el iris pintado en color verde. La nariz es fina y alargada y la boca, entreabierta, presenta la lengua y la dentadura talladas. Sobre las morenas carnaciones corren numerosos regueros de sangre como consecuencia de las heridas producidas por la corona de espinas. Imagen de talla completa y brazos articulados.


Nuestra Señora de la Merced

Autor
: Antonio Joaquín Dubé de Luque, en 1996.
Análisis artístico: La imagen, de aniñado semblante, inclina ligeramente la cabeza hacia el lado derecho y dirige la ausente mirada al suelo. Sigue fielmente la estética dolorosa de este imaginero, muy influida por Montes de Oca. Se relaciona con otras imágenes de su misma mano, caso de la Virgen de la Paz o la Virgen de la Estrella, ambas de Granada. Los ojos son pintados, con el iris pincelado en tonos castaños, y las pestañas superiores, postizas. Lleva cinco lágrimas de cristal, dos en la mejilla izquierda y tres en la derecha. La boca, entreabierta, permite ver los dientes superiores y la lengua tallados. Los músculos del cuello se contraen a causa del llanto y las manos extienden sus palmas para portar un pañuelo en la derecha y un rosario en la izquierda. La policromía se resuelve con tonos pálidos, no exentos de calidez. El candelero es de formas cónicas y base ovalada.

0 comentarios:

Blogger Template by Clairvo