
Una cuestión que conviene atajar es la que plantea Lola Haro en La conspiración de las mantillas. ¿El riesgo de contagio acabará con los besamanos y besapiés que de aquí a la próxima Semana Santa tendrán lugar en Almería? ¿Habrá de ser algo que venga impuesto o serán los fieles los que libremente escojan si besar (o tocar) las imágenes o sólo contemplarlas más de cerca? De aquí a Semana Santa lo sabremos. En Toledo ya se han tomado medidas en este sentido; el Cabildo de la Catedral lo ha hecho hace unos días.
Fotografía: Dani Pérez